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La güeb de
MACÍAS PAJAS

Los códigos ocultos en La Biblia son un fraude.

El otro día recibí en mi correo un mensaje con el siguiente asunto: El código de la biblia es un hecho demostrado. Una búsqueda en Google me reveló que el mensaje está copiado integramente de esta “noticia”.

El argumento del texto es el siguiente: Puesto que toda la historia está codificada en La Biblia, alguien puso esos códigos en ella. Y quien lo hizo tiene que ser una inteligencia superior(1). Llamémosle Dios. Por fín tenemos pruebas científicas del dios del antiguo testamento. Todo ello aderezado con un montón de charla “científica” sobre mecánica cuántica, Einstein, etc... Incluso tiene un principio de ecuación que sospecho que es erronea.


(1) Una de las formas que tienen los defensores de estos códigos, los creacionistas y otros mentirosos patológicos de referirse a el dios del antiguo testamento. La razón de usar este término es intentar parecer pesonas razonables, acaso escépticos, en lugar de lo que son: Unos fundamentalistas.

Secuencias de letras equidistantes.

¿Como se codifican los acontecimientos en La Biblia? En forma de secuencias formadas por letras equidistantes. Por ejemplo, tomamos el siguiente fragmento de un texto:

“de mi mismo en unas memorias es inevitable”

Ahora eliminamos los espacios y signos de puntuación, tomamos la segunda m de “mismo” y contamos hacia la derecha de seis en seis.

“demimismoenunasmemoriasesinevitable”

¡Bingo! Hemos encontrado el nombre María. Si tomamos un fragmento mas grande del texto podemos encontrar, por ejemplo, un montón de palabras relacionadas con un mismo acontecimiento:

Otros hacen sudokus, pero yo prefiero las sopas de letras. Aquí podemos encontrar, en forma de secuencias de letras equidistantes, los siguientes términos sacados de un hecho histórico de enorme relevancia. Me refiero, como no, a las caras de Bélmez:

Se puede buscar mas, pero esto basta para demostrar que se pueden encontrar secuencias de letras equidistantes en cualquier texto. Para ello basta un programa de ordenador. O eso, o admitimos que Pío Baroja fué capaz de predecir los patéticos incidentes de las caras de Bélmez.

Inteligencia superior.

Otra de las afirmaciones que se hace es que solamente una “inteligencia superior” podría codificar palabras en un texto. La realidad es otra: Colocar cada palabra es muy fácil. Yo mismo he puesto la palabra “caras” con letras equidistantes en estas dos últimas frases:

C

O

L

O

C

A

R

C

A

D

A

P

A

L

A

B

R

A

E

S

M

U

Y

F

A

C

I

L

Y

O

M

I

S

M

O

Una diagonal perfecta. Demostrado: Soy una inteligencia superior. Y de paso se me han colado otras palabras, que dejo a los aficionados a las sopas de letras (Pueden empezar por misa, oda, etc...).

Metamecánica Cuántica Computacional y otros razonamientos.

El correo está lleno de razonamientos que recuerdan a magufos de la talla de Paulino . Gracias a textos como estos podemos ir aprendiendo la jerga pseudocientífica del siglo XXI:

Otras consideraciones.

El caso de los códigos de la Biblia es una versión mas refinada de otras mentiras similares, a saber, que la ciencia ha demostrado la existencia de Dios. Ya no hay excusa para dudar de ello.

Y digo mas refinada porque además de lo expuesto, hay argumentos mucho mas complejos. Se habla de anomalías estadísticas, de mensajes que no se pueden encontrar en otros textos de similares características o de mensajes demasiado largos para ser una casualidad.

Sin embargo existe la sospecha de que estas anomalías estadísticas no se han encontrado por casualidad. Existen evidencias que indican que a menudo se han modificado convenientemente las condiciones iniciales del estudio para producir estas supuestas “anomalías” ¿Como puede hacerse esto? Un buen ejemplo es el trabajo titulado “Secuencias de letras equidistates en “Guerra y Paz” de Tolstoy” de Dror Bar-Natan y Brendan McKay . Mas refutaciones a estos códigos pueden encontrarse aquí.

Detrás de los códigos se pueden encontrar muchas motivaciones distintas. Desde creencias sinceras (pero no por ello válidas) hasta intereses económicos (Venta de software y libros). Las ventas, según biblecodedigest.com, ha crecido un 75% este último año.

El programa de ordenador usado para los ejemplos me lo hice yo mismo en poco mas de tres horas. No hizo falta un Cray del pentágono ni nada parecido. Bastó con un PC doméstico. El texto en el que busco es "Las inquietudes de Shanti Andia", de Pío Baroja (descargado del proyecto Gutenberg). La palabra insertada en el texto llevó bastante menos trabajo: Lapicero, papel y cinco minutos ociosos.

Macías Pajas.
Mi nombre también aparece como secuencia de letras equidistantes en la Torah.

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