De casta le viene al galgo.

A menudo se me ha echado en cara mi actitud. Me han llamado intolerante por activa y por pasiva, pero creo que los que lo hacen estan equivocados. No soy yo el que tiene un problema de tolerancia.

Recuerdo una juerga, hace cinco o seis años, en la que un borracho estaba muy pesado contando sus penas a uno de mis hermanos. Llegado un momento, mi hermano se lo quedó mirando muy seriamente. Del interior de la cartera extrajo una tarjeta, que colocó sobre la mesa justo delante de su interlocutor.

Este leyó la tarjeta, se puso todavía mas rojo y se marchó de muy mala leche. Me acerqué para ver que demonios ponía en la tarjeta. Este es el texto que encontré:



Lo lamento. Yo también
he sufrido mucho, pero por favor...

...NO ME CUENTES TU VIDA.


Ignoro de donde sacó mi hermano una tarjeta con un texto tan genial. El reverso de la tarjeta tenía escrita otra cosa, probablemente para momentos mas drásticos.Aquella situación era perfecta y supongo que no se pudo contener.

Todavía me estoy riendo de aquello. Hay que ser bastante cabroncete para hacer una cosa así. Y supongo que yo soy igual, lo llevo en los genes. Demostrado. Aquel día fabriqué mi propia tarjeta, reproducida aquí, anverso y reverso.


Mi tarjeta para ocasiones especiales.

Porque el mundo está lleno de personas, lugares y situaciones perfectas que nos retransmiten por la tele y la radio. Los videos musicales de Britney Spears, las galas de Operación Triunfo, la publicidad, las revistas de ovnis, las dietas macrobióticas y el horóscopo. Son tan solo algunos ejemplos de todas cosas que rozan la perfección.

Así que el individuo se queda con dos opciones. O se vuelve idiota para poder soportar mejor su entorno perfecto, o se rie de el con toda la mala leche posible. Y los que se cabrean y me envían misivas amenazantes cuando me rio de ellos o de sus ideas, que se jodan. El problema de tolerancia es suyo y no mio.

Macías Pajas.


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