Y YA IBA SIENDO HORA...

Leo en el periódico:

La Guardia Civil ha detenido en Madrid a cinco personas por su presunta pertenencia a una organización que timó a unos 45.000 internautas de toda España. El coste del fraude es superior a los 35 millones de euros, según los cálculos del instituto armado. Los timados navegaban por la red con normalidad. Pero, sin ser conscientes, descargaban unos programas que marcaban un teléfono de tarificación adicional --los 800 y 900-- para mantener la conexión. El Gobierno anunció, también ayer, que hará caso a las organizaciones de usuarios y cambiará la ley para impedir este tipo de robos. (LA VOZ DE ASTURIAS, 24/06/2004)

Dos días mas tarde, sale el dueño de la empresa en las noticias diciendo que ellos no timaban a nadie, que nadie se conecta con ellos si no quiere, que son unos angelitos y la suya una empresa modelo. Morro de cemento, pienso yo.

El problema es que hay mucho pringado que no se entera de lo que está haciendo cuando navega. Sin embargo, que yo sepa, la veda de los patanes no se ha abierto todavía. Es como echar la culpa de un timo a la víctima.

¿Porqué digo esto? Imaginad la escena. Tenemos a Don Torpe que coge su primer ordenador y se conecta a internet con el modem que le ha instalado su cuñado. Entonces se le ocurre buscar alguna página de guarrillas o de programas gratis en el Google. En el acto aparecen mil millones de páginas. En el momento en el que nuestro torpe pincha en la primera ¡ZAS! Le aparece una ventanita emergente solicitándole que instale nosequé.

El pobre hombre no tiene muy claro lo que quiere decir el texto de la ventanita, de forma que dice que no. Entonces le aparece esta otra ventana:

Entonces lo ve claro ¡Es un plugin! Como el de Macromedia Flash que instaló su cuñado. Cuando cierra la ventana le vuelve a salir la primera, pero esta vez pulsa en el si y todo va como la seda. Hasta dentro de dos meses, forastero. Nos vemos con la próxima factura de teléfono. El problema, sin duda está en no llamar a las cosas por su nombre. Si el empresario del 906 indicase lo que realmente hace su programa, entonces nadie se conectaría:

De forma que no, señor “empresario”. Muchas de sus víctimas hubieran preferido no pagarle ni un puñetero duro. Es posible que su empresa sea legal, razón por la cual no puedo llamarle estafador. Sin embargo, si tengo claro que tiene vd. mucho morro al decir que nadie se conecta si no quiere. Se lo que hacen sus programas, como sustituyen la conexión de internet preexistente, como se instalan en el inicio y en el registro del sistema. Coño, si hasta he visto virus mas fáciles de eliminar. He tenido que quitarlos de mas de una máquina, porque el pringado de turno estaba desesperado cuando después de borrar su programa, este se volvía a instalarse el solo durante el siguiente arranque del ordenador.

En cierto modo, yo también soy víctima. Debería reclamarle que me pagase las horas que me he pasado limpiando ordenadores ajenos. A ver si hay un poco de suerte y como dice el artículo del periódico, cambian la ley para que no pueda seguir beneficiándose del despiste de los demás.

Señor "empresario": Sinceramente, le deseo lo mejor. En la cárcel y en la ruina, por supuesto. Y ya iba siendo hora.

Marque: 906- Macías Pajas.

Algunos "empresarios" del 906 han empezado a usar la pantalla que propongo para evitarse futuras demandas.


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