BIENVENIDO AL RETO DE KOLÓN

Sale Mari-Puri de hacer la compra cotidiana en el super y se encuentra un montón de gente aglomerada. Como siempre la han interesado los asuntos ajenos se acerca a mirar, que seguro que hay un famoso o algo así. Entonces, de entre la gente, surge un capullo que viste tejanos y una camiseta que la pregunta:

- ¿Acepta el reto de colón?

Es en este momento cuando se percata de las cámaras que la enfocan ¡Dios Mío! ¡ Y yo sin arreglar! Y claro, como siempre ha querido salir en la tele y para que no pierda interés la cosa responde entusiasmada, que acepta. Oiga ¿Y cuando emiten esto?

Nada mas contestar el fulano la pringa el vestido con la mayor guarrería del universo. ¡Que horror! ¡Con lo que la costó hacerse el vestido con las cortinas viejas! Hasta aquí el anuncio me parece muy bién, la moraleja es evidente: Si la muy perra hubiese aprendido a no meterse en lo que no la importa, ahora tendría la ropa intacta.

La señora se queda acojonadita, pero entonces aparece un primer plano de dos lavadoras y el pringador callejero se ofrece a limpiar el estropicio. Siempre me he preguntado ¿Para que coño hacen falta dos lavadoras? ¿No habría bastado con una?

De alguna forma la señora ya se ha cambiado de ropa y sigue hablando con el capullo que la pringó. Este tiene el vestido sucio listo para la lavadora, pero antes de usar la máquina lo pringa un poquito mas con otras guarradas: Aceite de motor, mermelada y un poquito de sabo. Mientras tanto nuestra Maruja-tipo se lleva las manos a la cabeza con nerviosismo.

Ahora es cuando nos sueltan la publicidiad: Que si lava mas blanco, que si el oxígeno activo, que si blablablá... Mientras nos muestran unas imágenes de ordenador con unas burbujitas blancas masacrando una pobre mancha. Y yo me pregunto ¿Que cojones es el oxígeno activo? Nunca me hablaron de el en clase de química, pero debe ser la leche.

Y termina el anuncio con el happy ending. El vestido como la patena ¡Ni una mancha! Y mientras, el telespectador, que tiene lavadora y que sabe que todo lo que le han soltado es una patraña, se pregunta si semejante gilipollez, que lleva repitiéndose lo menos 20 años, realmente sirve para vender mas detergente.

De todas formas, el anuncio es un tanto irreal. Si alguien pringase el vestido de alguna de las mujeres con las que coincido en el supermercado descubriría lo fácil que resulta que te saquen los ojos. Se intenta que parezca real, espontaneo, pero los personajes son como de otra década. Imagínense la siguiente escena:

Sale Bárbara del trabajo en la oficina, mas quemada que la pipa de un indio porque el jefe la acosa y la obliga a llevar minifalda. Entonces ve un tumulto justo debajo de su casa. Cuando intenta atravesarlo para entrar en el portal sale un capullo en tejanos y camiseta y la pregunta nosequé del reto de kolón. Aun no ha tenido tiempo de sopesar la respuesta cuando recibe un churretón de superpringante en su elegante conjunto de falda y chaqueta.

Un conjunto que la costó tres meses de ayuno y abstinencia para poder pagarlo con su mierda de sueldo. Entonces pierde el sentido de la realidad. Lo ve todo rojo y no es capaz de oir nada. Sabe que tiene que actuar, que hacer algo, así que saca el revolver de gran calibre que lleva en el bolso desde el día en que intentaron violarla y dice:


El momento culminante del anuncio

Le mete dos tiros al hijoputa de los tejanos y la camiseta. Después, guarda la pipa aún humeante en el bolso y se va caminando tranquilamente, mientras suena la banda sonora de "La muerte tenía un precio. Y cuidadín con cruzarse en su camino.

¿Es o no es una historia mas realista? Además hay de todo, acción, crítica social y violencia gratuita. Estoy esperando las llamada de algún estudio de cine para que me ofrezcan un contrato como guionista.

Macías Pajas, rey del detergente.


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