PAIS DE GILIPOLLAS

El otro día se murío Carmina Ordoñez. ¿Que como lo sé? Pues nada, que me lo soltaron en el telediario, y en portada nada menos. Luego ví en las páginas de dos canales de televisión que iban a hacer unos programas especiales sobre su vida.

Con estos antecedentes uno pensaría que estamos hablando de una persona extraordinaria. Tal vez descubrió la cura contra una enfermedad terrible, o hizo una gran fortuna que dedicó a los menos favorecidos, o quizas logró la paz y la concordia entre Tutis y Hutus.

Pero no, no hizo nada de esto. Lo que hizo que esta mujer mereciese la portada de un telediario fué el haber vendido sus intimidades, reales o ficticias (ni lo se ni me importa), a la prensa rosa.

Entonces me entró una duda ¿Para que coño me cuentan esto? o mejor dicho ¿Y a mi que cojones me importa? Comprendo que le importe a sus amigos y a sus familiares, pero no a los espectadores de un telediario.

¿O tal vez si les interese? Tal vez entre los espectadores de un telediario haya una cantidad apreciable de cotillas subnormalizados. Y visto lo visto, con la cantidad de programas de televisión dedicados al cotilleo puro y duro, mas que de una cantidad apreciable de cotillas deberíamos hablar de una horda de porteras, un enjambre de lenguaraces, una marabunta de idiotas, un país de gilipollas.

La publicidad que ha recibido la muerte de esta mujer es un síntoma de estupidez colectiva que deberíamos tener bien presente.


Macías Pajas.



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