Los ladrones de cuerpos ya están aquí

Nada, que el otro día estaba yo tan feliz comprando el pan, cuando me percato de la novedad. La panadera se había comprado una radio enana y la tenía puesta a toda mecha.

Siempre he creido que hay que ser bastante tontaina para pasarse el día escuchando anuncios y publicidad, pero no dije nada porque al fin y al cabo en cinco minutos voy a estar en mi casa, fuera de la tienda. Además, mis familiares me ha dicho que muestre un poco mas de tolerancia, como si no mostrase ya la suficiente al aguantar a tanto idiota todos los días.

Y allí estoy yo, en la cola del pan mientras por la radio no hacen mas que echar anuncio tras anuncio. De repente empiezo a escuchar una melodía cantada con una voz tremendamente nasal y desafinando cosa fina. Me quedo totalmente intrigado, con la certeza de que el que canta es sordo o tal vez disminuido psíquico. Y me alegro de veras, porque tanto hablar de igualdad laboral y no hay ningún cantante de éxito sordo. Muerto de curiosidad por saber quién ha conseguido derribar una barrera más, pregunto a la panadera quién es el que canta.

Entonces empieza la escena surrealista. Todos se giran de repente como si hubiesen encontrado a un marciano recién aterrizado de Raticulín. Algunos me miran incrédulos mientras otros parece que quieran tocarme para ver si realmente existo, si soy real ¿De verdad no sabes quien es? ¿Pero en que mundo vives? Algo me dice que la he cagado, pero no soy capaz de vislumbrar el porqué.

Y no me contestan, no me dicen nada porque no se creen que no lo sepa. Y tengo que insistir en la pregunta, porque si no me quedo con las ganas de saberlo. Mas miradas raras preceden a la respuesta. Finalmente consigo mi respuesta: David Bisbal ¡El famoso Bisbal por el que babean mis compañeras de trabajo!


Como ser cantante fecal.

Esta experiencia me ha dejado perplejo. No se que decir al respecto. O tal vez sí. Está claro que no es importante cantar bién para ser un superventas de la música. De hecho he aprendido que se puede conseguir, cantando mierdas y a ser posible haciéndolo de culo. Aunque seas un cantante fecal puedes triunfar y ser un ídolo de masas. Basta con una permanente cutre y unas horas en el gimnasio. El conservatorio es para los pringados, que al fin y al cabo no tienen ni puta idea de música, al menos comparados con los de la academia de Operación truño.

Otra cosa que he aprendido es que si no te tragas tres horas de telebasura cada día, te pueden montar una escena en plán "Los ladrones de cuerpos" en la panadería.


Macías Pajas

Alias "El abducido".


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