Ana y los siete.

Y yo que pensaba que hoy no iba a coger el punto. Al encender la tele ha ocurrido algo, algo mágico. La misma serie que vi hace seis meses. Y al igual que hace seis meses la pedorra de la protagonista seguía sin haberse ligado al dueño de la casa. Eso sí, por lo menos habían cambiado a la pérfida de turno por otra.

Y es que hay algunas cosas de la dichosa serie que no comprendo. La primera es la escasa catadura moral de la protagonista. Aunque intenta disimularlo, todos se dan cuenta de que en realidad no se siente atraída por el calvete, sino por la casa y los millones. Un putón verbenero, vamos. Esta perra lo que quiere es que el maromo la asegure el porvenir para no tener que dar un palo al agua durante el resto de su vida y poder vivir a todo lujo. Podemos hablar también del machismo subyacente que hay detrás de toda la historia: El sitio de la mujer está en casa criando a los hijos, mientras que el hombre sale por ahí para ganar mucha pasta.

Este tipo de historia, que se repite en los culebrones y novelas románticas hasta la saciedad (La pobrecita que se liga al médico/abogado/arquitecto), es muy reprobable moralmente. Al menos en los culebrones la protagonista es la que está mas buena. No entiendo como la Obregón se buscó como rival en la serie a Silvia Marsó. Una mujer mas guapa, elegante y simpática. Si los papeles hubiesen estado cambiados, todo resultaría mas creible y menos vomitivo.

Y los niños de la serie. ¿Que clase de persona pone como niñera a una pájara semejante? Y el criado y la criada, como en toda casa de megapijos que te cagas.

En fin, una protagonista birriosa, un argumento vacío e inmoral ¿Que mas se puede pedir a una serie de TV en horario de máxima audiencia? Supongo que esta es la televisión pública de calidad de la que tanto se ha hablado.

Ana y los siete sería un excelente título para una porno estilo gangbang. Siete maromos contra Ana en el ring. Ana, Anita. Dedícate al porno duro. Ya probaste con el Lequio, que es un aspirante a Rocco Siffredi y lo dejaste porque no colmaba tus espectativas. Tu voz de pija tonta es la idonea para las escenas del tipo “Ponga aquí el butano, señor”. No tienes talento, no tienes atractivo y no sabes actuar, pero esos melones siliconados que tienes dan para una buena cubana. Esos labios de colágeno puro mamaran cipotes con fruición y aumentarán tu fama. Harás mas películas que nadie, al menos una por semana. Y ya nadie hará comentarios maliciosos sobre tu poca inteligencia. Además, tus incursiones en el mundo del famoseo servirán para promocionar tus películas ¡Serán las mas alquiladas del videoclub!

Macías Sex Productions.


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